EL CUIDADO DE LOS CHICOS SIGUE DE FORMA CASI EXCLUSIVA A CARGO DE LAS MADRES

Fuente: Grupo Solidario

Agosto 2012

Pese a que el 65% de las mujeres trabaja fuera del hogar, siguen siendo las responsables principales y “naturales” del cuidado familiar. Los padres aportan sólo un tercio del cuidado provisto por ellas. El estereotipo de esposa-ama de casa-madre, que encasilla a la mujer como responsable principal y “natural” de los cuidados familiares, aún persiste.

A pesar de la masiva participación de las mujeres en el mercado laboral, el estereotipo de esposa-ama de casa-madre, como responsable principal y “natural” de los cuidados familiares, aún persiste sin distinción de clase, aunque con diferencias sociales y de oportunidades en relación con esa tarea.

Un análisis sobre la encuesta de uso de tiempo en la Ciudad de Buenos Aires revela que el 60% del cuidado de los niños, niñas y adolescentes está a cargo de las madres, a pesar que el 65% de ellas trabaja fuera del hogar; mientras que los padres aportan el 20%, un tercio del cuidado provisto por ellas.
El cuidado infantil aportado por mujeres no residentes en el hogar equivale al 15%, la mayor parte es realizado por familiares -abuelas, tías, hermanas mayores; varones no residentes en el hogar, el 5%.
De estos datos se desprende que el 75% del cuidado de los niños, niñas y adolescentes en la Ciudad de Buenos Aires es brindado por mujeres y sólo el 25% por varones. Así se destaca en el libro “Las lógicas del cuidado infantil. Entre las familias, el Estado y el mercado” editado por la doctora en Economía Valeria Esquivel, la doctora en Ciencias Sociales Eleonor Faur y la investigadora superior del CONICET, Elizabeth Jelin, cuya realización contó con el apoyo del Instituto de Desarrollo Económico y Social (IDES), el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) y UNICEF.
La publicación, recientemente presentada, analiza sobre cuestiones tan delicadas como quiénes cuidan a los y las menores de la familia, cómo se organiza esa tarea, cómo estas modalidades pueden ampliar las opciones y capacidades de hombres y mujeres o confinar a las mujeres a roles tradicionales asociados a la feminidad y maternidad, qué políticas públicas podrían contribuir a cubrir las necesidades de cuidado y moderar inequidades de género. También explora la relación entre la oferta y la demanda de servicios públicos y privados del cuidado.
Cambios sociales
Dejar la tarea de cuidado familiar principalmente -cuando no en forma exclusiva- en manos de mujeres proviene de un modelo familiar -y social- patriarcal que aplasta la igualdad de género,encerrándolas en el tradicional estereotipo esposa-ama de casa-madre, donde el cuidado es considerado una tarea “natural”, hecha por “instinto”, y el hombre es encasillado en el rol de principal proveedor, lo que -erróneamente- lo libraría de las responsabilidades del cuidado. Un modelo obsoleto e injusto dado los cambios sociales que se vivencian desde el siglo pasado.
“La realidad de la familia y de las responsabilidades hogareñas modificaron considerablemente en las últimas décadas. Entre los hogares con mujeres cónyuges de entre 20 y 60 años, en el área metropolitana de Buenos Aires, el modelo del proveedor masculino bajó del 74,5% a 54,7%, entre 1980 y 2000; mientras que el modelo de hogar con dos proveedores aumentó de 25% a 45,3%”, señala Elizabeth Jelin en un capítulo que analiza las transformaciones familiares en el país.
Asimismo explica que “estas transformaciones pueden verse como evidencia de que las mujeres han venido aumentando sus recursos potenciales de poder, tanto los relacionados con su capital cultural como los ligados al ingreso y al tiempo destinado al trabajo como fuente de mantenimiento económico del hogar. Sin embargo, esto cambios en los patrones de trabajo relacionados con el género no fueron acompañados por modificaciones significativas en la esfera doméstica: no se observan mayores “revoluciones domésticas” que impliquen responsabilidades domésticas compartidas”.
Uso del tiempo
En un capítulo de análisis en base a la encuesta de uso de tiempo de la Ciudad de Buenos Aires del año 2005, Valeria Esquivel señala: “En nuestro país, en el que las responsabilidades vinculadas a la paternidad y maternidad son construidas alrededor de un fuerte maternalismo, la capacidad para cuidar de los hijos e hijos propios todavía se considera constitutiva de la identidad femenina. Sin embargo, el papel de las mujeres como cuidadoras principales o únicas puede poner en riesgo su autonomía, en términos de sus oportunidades de empleo y de su tiempo de ocio”.
En este marco, se destaca:
– Las madres proveen el 60% del tiempo total destinado al cuidado de niños, niñas y adolescentes, mientras que los padres aportan el 20%, un tercio del cuidado provisto por ellas.
– El cuidado infantil brindado por mujeres y varones no residentes en el hogar constituye el 15%. La mayor parte provisto por mujeres familiares.
– La mitad viven en hogares de doble provisión (trabajan ambos), proporción que llega al 58% en hogares con niños y niñas pequeños.
– La mayoría de las mujeres ocupadas pero que no tienen un cónyuge ocupado (17%) encabezan hogares en los que ellas son proveedoras.
– El 95% de los padres están ocupados y más de la mitad (53%) están en pareja con una mujer ocupada. La otra mitad de los padres vive en pareja pero es el único proveedor del hogar.
– La proporción de proveedores únicos entre los padres baja según la edad de los niños y niñas.
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